La dependencia emocional en relaciones de pareja

La dependencia emocional en relaciones de pareja

La jaula abierta

 

A menudo en nuestra sociedad he podido comprobar, y sobre todo en los jóvenes, que no hemos parado de confundir la definición de lo que significa el amor con conductas que son realmente todo lo contrario, como es el caso de la dependencia emocional. Si nos paramos a pensar por un momento, la mayoría de las definiciones que encontramos sobre el amor engloban palabras como: bienestar, respeto, afinidad, armonía, afecto, reciprocidad… Sin embargo si investigamos sobre las definiciones en dependencia emocional encontramos palabras como: necesidad, temor, soledad, inseguridad…

 

Pero entonces, ¿por qué caemos en ello?

 

Y por otro lado

 

¿Por qué es tan complicado salir de una relación así?

 

En la mayoría de ocasiones en una relación de dependencia podemos encontrar dos patrones de conducta: una persona que lo sufre y otra que se lucra. La persona que suele sufrir esta relación suele ser la persona dependiente y entre sus
características más comunes suele estar la baja autoestima, el miedo al abandono o soledad, la necesidad de atención o la posición de inferioridad entre otras.

Estas características hacen que la persona sea propensa a caer en relaciones poco sanas o tóxicas en las que saldrá malparada ya que será una persona vulnerable y fácil de manipular, pero la peor pesadilla para alguien así será además dar con un tipo de personalidad todo lo contrario a ella y que además suele darse en este tipo de relaciones. Hablemos entonces del otro extremo, de la persona que se aprovecha de esa dependencia, alguien que suele tener tendencia al narcisismo, con alta autoestima, con capacidad de dominación y con falta de empatía.

El dependiente buscará a este tipo de personas sin ser conscientes de ello, pues lo que estos buscan es que contrarresten los sentimientos negativos que ven en sí mismos, y es en ese momento cuando comienza este tipo de relación “tóxica”.
Después de ponernos en contexto hablaremos del símil que he querido a hacer en el título hablando de la dependencia emocional como una “jaula abierta” y es que uno de los problemas a los que también conduce este tipo de situaciones es la falta de empatía de las personas alrededor del dependiente.

Es obvio que el afán de los allegados a estas personas es que salgan de ese tipo de relación en la que desde fuera es fácil ver cómo están sufriendo y para ello lejos de intentar comprenderle, le reprochan no querer salir de ahí o no ver el daño que le están causando, una situación incómoda más que se le añade al dependiente.

Pero lo cierto es, que este tipo de personas sí son conscientes de que están sufriendo, solo que de alguna forma, no quieren salir de allí. De ahí el símil de estar encerrado en una jaula con la puerta abierta porque aun estando en una situación perjudicial, conociendo la salida, prefieres permanecer dentro por el “enganche” y la dependencia que has forjado con esa persona. Y esto sucede porque tus estados de ánimos dejan de ser tuyos para depender enteramente de los de la otra persona o de los que la otra persona quiera que sientas.

Es más, no solo pasa con tus estados de ánimo sino en muchos más ámbitos de tu vida como planificar tu día a día de acorde a esa persona, hacer lo posible por pasar el mayor tiempo con ella, estar siempre disponible por si te necesita y también cosas tan duras como aguantar faltas de respeto, falta de empatía e incluso abandonos intermitentes.
Todo ello acarreando consecuencias como el sentimiento de debilidad o inferioridad, autosuficiencia emocional, ansiedad, inseguridad, depresiones, aislamiento…Es entonces cuando se debe ser consciente que sufrir estos síntomas no es lo normal en una relación, no es amor. Nuestros estados de ánimo y sobre todo nuestra felicidad debe depender solo de una persona, y es de nosotros mismos.

Tenemos que estar alerta ante estas “red flags” y ponerle fin a esa relación en el momento en el que las detectemos, aplicando esto también a cualquier tipo de relación ya sea amorosa, de amistad o incluso familiar. El camino que tiene que correr el dependiente para salir de este tipo de relaciones es muy duro, experimentará una especie de abstinencia como la de algunas personas al dejar el tabaco. Es por ello que es tan importante educar nuestra salud mental y nuestra autoestima para que seamos conscientes del trato que debemos merecer y con ello los límites que no debemos dejar sobrepasar.

 

Queremos darle las gracias por la aportación del artículo a la autora Ana María Talavera Bello

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