Oniomanía, o el Síndrome del comprador compulsivo

Oniomanía, o el Síndrome del comprador compulsivo

COMPRAR, UNO DE LOS GRANDES PLACERES MODERNOS

 

Dejarse llevar por la acción de comprar compulsivamente, que va más allá de las posibilidades materiales de la persona, puede resultar insostenible para muchas familias y puede comportar un serio malestar generalizado por las consecuencias que trae consigo.

 

La adquisición anormal de artículos se la denomina compra compulsiva y esta conducta suele suceder de manera repetitiva, su acción se experimenta como una sensación placentera y reductora de malestar, pero que a la larga puede ser un patrón conductual que genera graves problemas en la persona y su entorno.

 

Actualmente, la compra compulsiva afecta entre un 1,1% – 5,9% de la población general. Tras diversos estudios se llega a la conclusión de que las mujeres tienden a realizar compras compulsivas en relación a la ropa, zapatos y complementos y los pocos hombres que padecen esta adicción son más proclives a gastar el dinero en aparatos electrónicos y en artículos surgidos de las nuevas tecnologías en general.

 

CONSECUENCIAS DE LA ONIOMANÍA

 

Las personas que padecen este trastorno se ven a menudo sometidas a la presión social. Son más vulnerables a las tendencias que la moda y la sociedad les impone, afectando así a su autoestima y a su comportamiento.

 

Entre las consecuencias más comunes del trastorno, está la de sentirse culpable por gastar más dinero del debido, llegando a poner en peligro los ahorros familiares. Sin embargo, aun siendo consciente de su dependencia, la persona puede proseguir consumiendo, llegándose a quedar sin dinero en la cuenta y teniendo que pedir créditos. Posteriormente, los daños colaterales de la adicción se trasladan rápidamente al ámbito familiar, laboral y social.

 

SÍNTOMAS DE LA ONIOMANÍA

 

Algunos de los síntomas más habituales de este trastorno son los siguientes:

 

  • Ansiedad general por consumir
  • Insatisfacción tras comprar cualquier cosa
  • Irritabilidad y cambios de humor
  • Falta de autocontrol por dejar de comprar
  • Sentimiento de culpabilidad tras gastar dinero
  • Insomnio

 

En primer lugar, uno de los síntomas más claros es la compra de cosas que no se necesitan, convirtiéndose luego en objetos que no se usan o por los que no se tiene interés.

 

  • Por otro lado, todo gira en torno a ir de compras. La mayoría del tiempo libre se emplea en ir a centros comerciales, visitar tiendas por Internet, etc.
  • El gasto puede ser superior a las posibilidades. Llegar a endeudarse por un uso indiscriminado de la tarjeta de crédito es muy común, no pudiendo controlar el gasto.
  • La adicción puede incluso afectar a las relaciones con otras personas, a la actividad laboral o incluso a las relaciones familiares.

 

¿POR QUÉ SE COMPRA COMPULSIVAMENTE?

 

  • Existe un sentimiento real de soledad o vacío. La persona al realizar la conducta está convencida que podrá llenar ese hueco, sin embargo, lo que sucede después a la compra compulsiva es que el vacío cada vez se hace más grande, entrando en un bucle del que es difícil salir.
  • La sensación experimentada cuando se adquiere un nuevo producto. Las emociones positivas que tienen lugar durante la compra pueden incentivar que la conducta se repita.
  • En tiempo de rebajas, el miedo a perder una buena oferta influye directamente sobre el comportamiento, incentivando al comprador a comprar lo antes posible.
  • El trastorno en sí mismo conduce a realizar estas compras. Se pierde el control y sólo se persigue satisfacer lo que se experimenta como una necesidad vital.

 

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA SOLUCIONAR LA ADICCIÓN A LAS COMPRAS?

 

Para poder solucionar definitivamente el problema, se hace imprescindible trabajar el problema de fondo que lleva a la adicción, se recomienda acudir a un profesional especializado en adicciones conductuales.  Cuanto más se trabaja y se sana el vacío emocional que cubren las compras, menos control ejercen estas sobre las personas.

 

  • Hacer listas de necesidades y presupuestos cerrados: respetarlos y no salirse del límite que la persona se marque.
  • Visualizar el dinero: Las tarjetas de crédito o las compras digitales no permiten visualizar realmente cuánto dinero se gasta y favorecen el descontrol. Siempre que sea posible, lleva dinero en metálico para poder apreciar la cantidad real.
  • Programa actividades de “ocio sin compras”. Es necesario romper con la costumbre de comprar cada vez que se sale a la calle. Existe un gran número de actividades que se pueden realizar de forma gratuita y que suponen un respiro para el alma y el bolsillo.

 

Estos consejos son aplicables a cualquier época del año, pero nos pueden venir muy bien en períodos navideños y en épocas de rebajas en que es más fácil que sintamos una mayor necesidad de adquirir productos y artículos.

 

  • Evitar las compras de última hora
  • Ir a comprar en transporte público
  • Anotar en una lista lo que vas a necesitar
  • Evitar comprar en momentos de euforia o desánimo
  • Elaborar un presupuesto semana
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